lunes, 27 de junio de 2011

Hoy ten miedo de mi

Si ahora mismo estás leyendo esto es porque sabes que necesitas saber qué pienso. Pues hoy voy a ser muy sincera y dura contigo. Y contigo también. Aquí no se libra nadie. Yo no me caso. Hoy, tened miedo de mi..

No me gusta como están sucediendo las cosas. Lo hace mal y lo sabes. Crees que piensas igual que yo, aunque tampoco actúes como deberías. Eres exactamente igual a ella. En este mundo ya quedan pocas personas como yo, es cierto. Pero tú no eres una de ellas, no te confundas. A mi me encanta ser diferente en ese aspecto. Nunca se lo había dicho a nadie, pero estoy orgullosa. Me comparo con reliquias o tradiciones que nunca cambian. Hay cosas en las personas que aunque resulten antiguas, llegan a ser bonitas y elegantes. Y sí. A mi lo que más me importa en una persona es su elegancia. En su forma de mirar, de pensar, de sonreir, de vivir, sobretodo de vivir..

¿Sabes lo peor de todo? Que últimamente no me resultas elegante. Hay algo cutre en ti. Que cada vez tu distancia y la mía se prolonga hacia extremos opuestos. Que no hay día que no piense que te olvidas de mi constantemente. Y que aquello que es especial tal vez deje de serlo..

lunes, 20 de junio de 2011

Junio impaciente

De verdad, puedo ser alegre. Amable, agradable, afable.. Y eso solo son las palabras que empiezan por "a". Pero no me pidas que sea simpática, la simpatía no va conmigo.
¿Te preocupa? No tengas miedo. Si algo me distingue es que soy justa.
Podría presentarme como es debido pero, la verdad, no es necesario. Pronto me conocerás bien. Por ahora basta con decir que, tarde o temprano, apareceré ante ti con la mayor cordialidad. Tomaré tu alma en mis manos y la llevaré con suma delicadeza. Cubriré de blanco tu rostro y te liberaré de las pesadillas que no te dejan dormir. Puede que algún día quiera alejarme, o puede que eso lo decidas tú..

jueves, 2 de junio de 2011

Hoy te vi pasar

Esa persona. Ese rostro que miras de noche y de día. Por el que tus ojos se acostumbran y no suelen ni darse cuenta de que está. O sí. Da igual. Y de repente ¡zas! Como si de un sueño se tratase entras en un estado de encanto y no puedes dejar de mirar, de observar, de espiar. Te atrae. Te condena a su dulzura. Escuchas melodías. Eso sí, bonitas. Bonitas como su sonrisa, su boca, sus manos y sus mejillas. Bonitas como su voz. Esa voz dulce, elegante y decidida. Sobretodo decidida.

A veces lo normal puede ser extraordinario..